
Posee una voz profunda y expresiva, de esas que parecen esculpidas por interminables noches, por el Malboro y el Johnny Walker. La Ella Fitzgerald brasileña, le llamó el armonicista belga Toots Thielemans y no andaba desencaminado, porque Leny Andrade es, por tono y expresión, una cantante de jazz, sin olvidar su habitual uso del scat en los temas rápidos. Estuvo ahí desde el principio, forma parte de la vieja guardia y no en vano se formó en los antros del "Beco das Garrafas", de Copacabana. Y hoy sigue en activo, al pie de cañon, defendiendo la vieja llama de la bossa nova clásica en un delicioso coktail con el bolero, el samba y el jazz. Al fin y al cabo ¿Que es la Bossa, sino eso?